Muchas veces no apreciamos lo que tenemos cerca y esto sucede con Burgos, una de las grandes olvidadas de España. Y no será por falta de patrimonio, porque esta ciudad de Castilla y León cuenta con tres lugares Patrimonio de la Humanidad que bien merecen una visita. Su joya gótica, la Catedral de Santa María, el histórico Camino de Santiago y los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca son solo alguno de sus tesoros.
Descubrirás que un fin de semana en Burgos da para mucho. Empezamos a descubrir esta preciosa ciudad por su casco histórico, un lugar impregnado de historia, con edificios medievales, plazas llenas de vida y rincones únicos que reflejan los importantes momentos que en sus calles se han vivido. La plaza Mayor, rodeada de edificios históricos es el mejor lugar para empezar a tomarle el pulso. Es también aquí donde se encuentra el Ayuntamiento.
La Catedral gótica de Santa María
Este edificio gótico será uno de los protagonistas del viaje. Por su altura destaca desde cualquier punto de la ciudad, pero más allá de verla por fuera, la catedral burgalesa hay que disfrutarla por dentro y recorriéndola a fondo. Su altar Mayor, las capillas, las tumbas del Cid Campeador y Doña Jimena o el claustro gótico son un resumen de 800 años del arte español. Y como todos los turistas, seguro que no pasarás por alto el Papamoscas, situado en el trascoro. Completa la visita admirando las puertas de Antonio López que se encuentran en el museo de la Catedral hasta que los burgaleses decidan si las ponen o no en la fachada principal.
Qué visitar en Burgos
A un paso de la catedral, tan solo subiendo unas escaleras, se encuentra la iglesia de San Nicolás de Bari, del siglo XV, es uno de los templos con más encanto de la ciudad y te aconsejamos no perdertelo. Está ubicada en la calle Fernán González, que forma parte de un tramo de la ruta del Camino de Santiago.
Después, cruza la puerta de Santa María para acceder al Paseo del Espolón, una preciosa avenida repleta de árboles, esculturas y bares. El paseo conecta con el Arco de Santa María, monumento clave y antigua puerta de acceso a la ciudad medieval. La fachada está decorada con esculturas de personajes relevantes de la historia de España.
El Monasterio de las Huelgas
En un barrio con mucho encanto y no demasiado lejos del centro histórico se encuentra este Monasterio cisterciense que es una de las visitas obligadas. Entre sus muros se puso de manifiesto el gran poder de las abadesas, mujeres poderosas que mandaban por encima de los obispos, y que hasta el siglo XVI (momento en que se convirtió en un espacio de clausura) podrían entrar y salir libremente. Dentro se puede admirar el claustro, el panteón de los reyes de Castilla y la sala capitular, donde se encuentran tres vidrieras del siglo XIII que son las más antiguas de España.
Burgos es buena gastronomía
Un viaje a Burgos pasa, sí o sí, por dar buena cuenta de su afamada mesa. El lechazo y la morcilla son dos de sus platos estrellas, pero hay muchos más, y también infinidad de sitios donde disfrutar de esta reputada gastronomía. Las calles del casco histórico, repletas de restaurantes, mesones y bares, son el mejor lugar para empezar. Te recomendamos el Mesón El Soportal, de comida tradicional y tapas, para reponer fuerzas.
Otros locales de tapeo que hemos probado y nos han encantado son En tiempos de Maricastaña, un gastrobar con decoración moderna, que está situado en el Paseo del Espolón y es perfecto para un aperitivo. Y por la tarde noche, si buscas un lugar que combine buen ambiente con gastronomía de calidad, nuestra mejor propuesta está en el Binilo, donde además de disfrutar de una cena con productos de la tierra de la mano del chef Nuño Salvador podrás completar la noche con música y cócteles de autor. Eso sí, te recomendamos no dejar Burgos sin antes haber disfrutado de un buen lechazo elaborado en horno de leña. Y uno de los mejores lo encontrarás en el Asador San Lorenzo, donde podrás poner el mejor broche a este viaje.
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