Tenerife: una isla más allá del sol y la playa

El Teide, en Tenerife (Islas Canarias)
El Teide está omnipresente desde cualquier punto de la isla

No cabe de duda de que la mayor parte de la gente, al ser preguntada por Tenerife, contestaría incluyendo en su respuesta las palabras Teide, sol y playa. Cierto es que el imponente volcán, techo de España con sus 3.718 metros, y todo su parque nacional son una cita ineludible en cualquier visita a la isla.

Imagen de la Montaña Roja de El Médano y la playa de La Tejita, en Tenerife (Islas Canarias, España)
La playa de La Tejita, con la siempre vigilante Montaña Roja, en El Médano

Tampoco es menos cierto que un baño en playas como La Tejita, junto a la Montaña Roja de El Médano, o El Bollullo, al norte, bien valen de por sí un viaje hasta tierras tinerfeñas. Pero Tenerife ofrece mucho más con lo que dejar boquiabierto a cualquier visitante.

A Tenerife a disfrutar de la naturaleza

San Cristóbal de La Laguna es una buena muestra de ello. Recorrer el centro histórico de esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1999, supone sumergirse en un pasado esplendoroso. Sus casas coloniales, con enormes patios interiores, la Iglesia de la Concepción o La Catedral son buena muestra de ello. Pero en La Laguna, el pasado ha aprendido a convivir con el presente. En este sentido, hay que destacar la Universidad, la más antigua de Canarias, con origen en el siglo XVIII y cuyos jóvenes estudiantes aportan a la ciudad una gran dosis de modernidad.

Siguiendo en el nordeste de la isla, pero abandonando construcciones humanas, el Parque Rural de Anaga, Reserva de la Biosfera, ofrece la oportunidad de disfrutar de una desbordante naturaleza entre la que hay que destacar su bosque de laurisilva.

Bosque de laurisilva en Anaga

Recorriendo cualquiera de sus senderos y entre el predominio del color verde de helechos y resto de su vegetación y arbolado, uno tiene la sensación de que se le puede aparecer un hada o un elfo en cualquier momento.

Imagen de una mesa con típica comida canaria con papas arrugás y mojo rojo y verde, entre otras delicias (Tenerife, Islas Canarias, España)
Los mojos, rojo y verde, siempre acompañando a cualquier típica comida canaria

Y si lo que uno quiere tras un paseo es reponer fuerzas, un típico guachinche canario se presenta como la mejor opción. Los guachinches son lugares en los que se ofrecen platos tradicionales canarios y vinos del país. Casa Paca, en Benijo, en un buen ejemplo de ello.

No te vayas sin tomar las papas y el mojo picón

En él se puede degustar desde un escaldón (caldo espesado con gofio, la harina de cereal tostado básica en la gastronomía del archipiélago), pasando por pescado fresco, puchero, queso asado… Todo, sin olvidar las papas arrugás y los mojos (rojo y verde), que aportan su colorido, además de sabor, a la mesa. Tras la comida, un ron miel se puede convertir en el final ideal para ayudar a la digestión.

Vista de Garachico ante la fuerza del mar, en Tenerife (Islas Canarias, España)
Garachico ante la fuerza del mar

Otra de las pequeñas joyas con brillo propio en Tenerife es Garachico. Este pequeño, pero coqueto, pueblo costero del norte de la isla, al que se puede llegar tras atravesar el imponente Valle de la Orotava, no deja indiferente a ningún visitante. En un día de mar en calma se puede disfrutar de sus piscinas naturales. Pero si el mar está revuelto y esto no es posible, el espectáculo que nos deparará la fuerza de la naturaleza en forma de oleaje tampoco se convertirá en un recuerdo menor.

Imagen de una zona de baño en Punta de Teno, en Tenerife (Islas Canarias, España)
Punta de Teno es el punto más más al oeste de Tenerife

Ya al oeste, el descenso del Barranco de Masca nos vuelve a hacer sentir minúsculos ante la grandiosidad de la naturaleza. Un baño al llegar a la playa permite refrescar nuestros sentidos para, tras coger un marco o alquilar un kayak, admirar los acantilados de Los Gigantes. El perfecto punto y final una jornada en esta parte de la isla puede ser el disfrute de la puesta de sol desde la Punta de Teno, el punto más al oeste de la isla y desde el que se puede ver la vecina La Gomera

Sea como sea, Tenerife no dejará de sorprendernos en cada visita con algo que no esperábamos de ella y que, quizá, no conocíamos o, tal vez, ni esperábamos más allá del Teide y el sol y playa.

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