Rioja Alta: monumentos y devoción por el vino

Vista del Castillo de Davalllillo (La Rioja). Autor: Turismo de La Rioja.
Castillo de Davalllillo (La Rioja). Autor: Turismo de La Rioja.

Haro, Santo Domingo de la Calzada, Ezcaray, San Asensio, Briones,.. los municipios que conforman la zona de la Rioja Alta coinciden en su devoción por el vino y en su carácter monumental.

También en hallarse regados, además de por los caldos que identifican el conjunto de la región, por los ríos Tirón, Oja y Najerilla. Precioso entorno para recorrer en unos días con la mayor pausa posible, deleitándose en la tranquilidad de los parajes.

Región vitivinícola

En este caso, y ya que nos referimos a una región vitivinícola por antonomasia, comenzamos por bodegas Lecea. Curioso bajar a su subterráneo y recorrer sus cavas, observar el pellejo (la versión más ancestral de la ´bota´) de vino, en este caso con una asombrosa capacidad de hasta 125 litros, o contemplar los nichos prestos para el alquiler de aquellos clientes que quieran conservar allí las botellas adquiridas.

Pinchos y vino en Haro

De allí, inspirados por el aroma del vino y por la explicación sobre el pisado de la uva y de cómo conservan la tradición secular, nos trasladamos a Haro, la localidad más poblada de la zona, para recorrer alguna de las calles llenar de tascas que bordean el ayuntamiento. Lo hacemos, por supuesto, para degustar vino y pinchos.

Museo etnológico de Briones

Tercera etapa en la Rioja Alta: Briones. Destaca, además de por hallarse en la cima de un montículo, también por contar con una exposición de artilugios farmacéuticos ancestrales, por su plaza central y su ronda de circunvalación con preciosas vistas del entorno, y por el museo etnológico que describe la vida de una familia riojana a mediados del siglo XX.

Explica con mucho detalle y extenso vocabulario su quehacer cotidiano en la cocina, el dormitorio o con los aperos de labranza. Prestigio ha adquirido bodegas Vivancos por su museo.

Castillo de Davalillo

Desde allí, ascenso al castillo de Davalillo, del siglo XIII, cerca de San Asensio. Mantiene su aspecto señorial externo, sobre todo desde la lontananza. Cuando llegas tras recorrer tres kilómetros de carretera en coche y ascender 300 metros a pie por un empinado socavón, te topas con un interior carcomido por la vegetación.

En cualquier caso, las vistas panorámicas compensan el esfuerzo de llegar hasta el lugar. Precioso al atardecer. A sus pies yace la ermita de la Virgen de Davalillo.

Santo Domingo de la Calzada

Vista de la plaza de Santo Domingo de la Calzada. Autor: Turismo de La Rioja.
Santo Domingo de la Calzada. Autor: Turismo de La Rioja.

Santo Domingo de la Calzada, municipio marcado por los peregrinos del Camino de Santiago y por los seguidores del citado santo, resalta por sus plazas, por su hospicio reconvertido en parador nacional, y, desde luego, por su catedral. Pasear por sus calles evoca siglos anteriores.

Como lo hace recorrer Sajazarra, una pequeña y preciosa localidad enclavada en la carretera que conduce a Miranda del Ebro. Cuenta con un inusual castillo que se alza en su plaza principal. Una pena que no pueda visitarse por ser de titularidad privada y no abierto a transeúntes. Sí que existe esa posibilidad en la vecina iglesia de Santa María de la Asunción, que data del siglo XII. Previa localización del vecino que guarda las llaves de su pórtico.

Y completamos este breve recorrido por la Rioja Alta con una visita a Ezcaray y un tránsito por sus calles centrales, también repletas de tascas que suministran sabrosos pinchos bajo los elegantes soportales.

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