Recorriendo la Dordoña francesa, tierra de castillos (II)

Castillo de Beynac (Francia). Autor: Sarlat Tourisme
Vista del castillo y la localidad de Beynac (Francia). Autor: Sarlat Tourisme

Nos dirigimos a Sarlat, hacia el sur, una localidad repleta de turistas en la Dordoña francesa recorriendo su sinuoso casco antiguo medieval (con calles que terminan en restaurantes), con un curioso mercado que destaca por sus enormes puertas metálicas diseñadas con estilo ojival. Mejor aparcar alejado del centro.

Beynac y Ricardo Corazón de León

Desde allí nos trasladamos a Beynac, a cuyo castillo y viviendas que lo bordean se accede tras una prolongada y empinada ascensión peatonal. Entre los principales atractivos de la fortaleza destacan el nombre de uno de sus conquistadores, Ricardo Corazón de León.

Algunos restaurantes en la larga rampa, colocados en salientes de la montaña, ejercen de respiraderos. De este pueblo resalta, sobre todo, su estampa, compuesta por un río, casas desde la orilla hasta la cima de la montaña y, en la cúspide, el citado castillo.

Domme y sus artistas

La localidad francesa de Domme, en la Dordoña. Autor: Wikipedia
Casas en la localidad francesa de Domme. Autor: Wikipedia

Proseguimos a Domme, con los aparcamientos exteriores llenos. Cogemos un tren turístico que nos traslada desde allí hasta el centro de esta escarpada población con explicación del itinerario, a seis euros la butaca. Destaca, principalmente, los artistas que a lo largo de diferentes siglos decidieron instalarse en esta recogida localidad, una especie de Carcassone en miniatura, con incontables tiendas

Seguimos por esta tierra fortificada, con castillos en cada cima, como el de Castelanaud, uno de los más célebres, casi enfrentado al de Beynac. Siempre por carreteras curvadas.

La tranquila Saint-Jean de Cole

Y de tanta población masificada a una más tranquila en la Dordoña francesa, por lo menos en el día de nuestra visita. En el noroeste. Se trata de Saint-Jean de Cole. Destaca su iglesia románica con forma circular, su puente medieval y su castillo en reconstrucción interna, aunque bien rehabilitado por fuera. Tiene un par de restaurantes con terrazas y agradables sombras bajo sus árboles.

Canoismo en Brantome

Desde Saint-Jean se accede con facilidad a Brântome, a practicar uno de los deportes estivales más populares: el canoismo, a nueve euros por adulto los cuatro kilómetros, con recorridos por un río tranquilo con alguna sorpresa en el itinerario (cascada, playa fluvial, pequeño remolino…).

Una enorme abadía –otra más de las que proliferan en la región- sobresale en la localidad. Luego, a Bourdeilles, con su también imponente castillo –a 8,7 euros la entradas- y con una plaza junto a él rebautizada como “de la cerveza” en su traducción al español.

El mercado de Perigueux

Mercado de Perigeuex (Francia). Autor: Héctor González/Solo Queremos Viajar
Mercado gourmande de Perigeuex (Francia). Autor: Héctor González/Solo Queremos Viajar

El epílogo a la jornada lo constituye el mercado estival ‘gourmande’ de Perigueux, la población principal de la Dordoñe. Más de 50 puestos de comida y decenas de tan alargadas como abarrotadas mesas jalonas sus calles, con tres escenarios para actuaciones musicales. Buen ambiente, mucha gente y a hacer disfrutar el paladar mientras paseas por el casco antiguo medieval.

Y para proliferación de puestos, aunque más de venta de productos para ingerir en casa, los del merado de St-Astier, los jueves por la mañana. Todo tipo de alimentación en calles, cómo no, aledañas a su castillo. Fresas estivales deliciosas, frambuesas, extensa variedad de quesos o salchichón de nueces, higos, pato o queso forman parte de su amplia oferta.

Desde allí a la visita guiada con cata posterior de ocho vinos (dos blancos afrutados, tres tintos, un rosado y dos blancos dulzones) en el castillo de Lasdesvignes, con su apuesta por la producción ecológica y su exaltación de Bergerac y Cote de Bergerac.

Luego, otro recorrido por guía, en este caso en Badefols sur Dordogne y en una granja de elaboración de foie, donde el propietario hace continuo hincapié en la excelencia e higiene de su producto y en atenuar el sufrimiento de los animales que crían. Concluye con una cata de tres foies.

Carreteras sinuosas

El recorrido por la Dordoña francesa resulta agradable aunque lento. Debido a las carreteras sinuosas, hemos de calcular una media de un minuto el kilómetro en coche.

Por tanto, para llegar a un municipio situado a 60 kilómetros tardaremos, seguro, una hora. La gasolina supera el 1,50 euros la 95 sin plomo. No existe una empresa que la venda más barato aunque, en general, supone un pequeño ahorro ponerla en gasolineras de supermercados.

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