Asilah, la perla azul que mira al Atlántico

Asilah, Marruecos
Asilah, Marruecos

Dicen que a los españoles nos gusta especialmente este tranquilo pueblo de pescadores que se encuentra a menos de una hora de la bulliciosa Tánger. De hecho, desde hace años, no son pocos los que han decidido comprarse una casa en Asilah. Sobran los motivos, pero salta a la vista que uno de ellos son las inigualables vistas al mar.

Los principales puntos de interés de esta localidad portuaria marroquí están localizados en su medina. La puerta de Bab El Bahar o puerta del mar es una de las principales entradas para acceder a ella. Tampoco te pierdas la Torre de Menagem, construida por los portugueses y el borj Krikiya con magníficas vistas al mar de un lado y del otro a las murallas de la medina. Además, destaca la antigua fortaleza junto al pequeño puerto pesquero. Nos llama la atención el estilo portugués de algunos monumentos y que nos recuerda que Asilah fue conquistada por los portugueses en el siglo XV.

Asilah es un auténtico oasis de relax. Su barrio antiguo en tonos azul añil y blanco atrae no solo a españoles, también a turistas de todo el mundo que llegan hasta aquí buscando el exotismo entre sus estrechas calles.

Lo cierto es que con los años Asilah ha cambiado mucho. Paseando por su medina te parecerá estar en cualquier pueblecito turístico de la costa mediterránea. Aun así, todavía conserva la esencia marroquí: mercados de fruta callejeros, ancianos con chilaba sentados en la puerta viendo pasar el tiempo (como si lo que ocurriera fuera de aquí no fuera con ellos) y mujeres que te ofrecen tatuarte con henna las manos.

Asilah es también un reclamo para los artistas, y fuente de inspiración para pintores. Sus obras de arte callejero se encuentran en cualquier rincón decorando como por casualidad las paredes de la medina. Muchos incluso han establecido sus talleres en estas calles.

Y a la hora de comer, el mejor pescado

Y después de pasear por el casco antiguo y por los alrededores donde la vida transcurre ajena al turismo, toca comer. Eso sí, pronto descubrimos que estamos en uno de los mejores lugares de Marruecos para disfrutar del pescado y del marisco. Ante el agobio de los camareros que nos animan a comer en sus establecimientos (pescado fresco por unos 15 euros) optamos por Casa Pepe, cuyos precios y exquisito servicio te harán creer que estás en Andalucía. Este restaurante con cocina de calidad (y asequible para el bolsillo español) es muy frecuentado por turistas ya que se puede comer con vino marroquí o internacional (eso sí, siempre que lo consumas en el interior).

Cómo llegar: Si vas desde Tánger, la opción mas barata es coger un taxi compartido en la gare Routière (estación de autobuses de Tánger). Precio: de 3 a 5 euros el trayecto (dependiendo de lo bueno que seas regateando).

Dónde comer: Restaurante Océano Casa Pepe (Plaza Zalaka, nº 8), restaurante andaluz que ofrece pescaíto frito y marisco de calidad, además de alcohol. Precio: unos 25 euros por persona.

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